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My Fair Lady: from my view

Mi experiencia con My Fair Lady viene desde los 10 años. Decía que era mi anestesia favorita, ya que al poner la película de 1964 de una vez caía dormida. Incluso si quería verla entera, duraba hasta dos y tres días en poder terminarla. Lo peor es que no era que no me interesaba la historia, o la música, o los actores; simplemente la encontraba lenta y aburrida. Claro, un musical escrito en 1956 no necesariamente me iba a resultar interesante.

En el 2018 cuando anunciaron el revival de este musical, mi primera reacción fue esta:

Es que era un musical que nunca me llamó la atención. Pero al parecer ya estoy más viejita, y los gustos de viejitos llegaron a mí. Cuando ya tenía las fechas del viaje, Laura Benanti aún estaba en el papel de Eliza Doolittle, pero estaba anunciado que era por tiempo limitado. Cómo se supone que no iba a poder verla, pues estaba buscando que otro musical ver. Desde que extendieron su tiempo en el musical, de una vez dije que tenía que verla. Este era su dream role desde hace tiempo, y yo honestamente me dije a mí misma que si en algún momento iba a ver este musical en mi vida, pues tenía que ser con ella.

Así entra Camila al edificio de teatro del Lincoln Center. Si antes me sentía fina, pues aquí comprobé que lo era. Admito que tenía días que revisaba las páginas web por si Benanti no iba a estar ese día, para cambiar mi boleta de día. ¡Es que no me la podía perder! Llego al teatro y cuando me entregan el programa no había papelito blanco (esa es otra historia que les cuento otro día).

En Broadway es normal ir con cualquier ropa que tengas puesto en el día, ya que allá ir al teatro es tan casual como ir al cine. En este caso, me quise poner bonita para poder ver por la ventana a The Juilliart School y escuchar la música de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe. Nos sentamos junto a dos señores que me preguntan de dónde soy y me cuentan que estaban en Punta Cana hace una semana. Todo chilin, todo tranquilo. Comienza la función y algo curioso pasó..

I saw My Fair Lady. I sort of enjoyed it.

Opening Doors – Merrily Will Roll Along

Un musical que no me gustaba me causó emoción con solo la obertura. El ver a Benanti en escena fue una experiencia que nunca olvidaré. Ella estaba en la lista de personas que tengo que ver antes de buscarme otro hobbie. No pensé que tenía que escuchar otro “Loverly” de alguien más que no sea Julie Andrews, pero sí. Además, un súper elenco con Harry Hadden-Paton como Henry Higgins, Christian Dante como Freddy Eynsford-Hill y Rosemary Harris (Aunt May en Spiderman) como Mrs Higgins.

Harry Hadden-Paton como Henry Higgins

Fue un musical hermoso. Con una escenografía utilizando la tecnología para darle honor al estilo clásico. Unos vestuarios hermosos y un elenco de primera. No es por dar spoilers, pero en la escena de “Poor Professor Higgins“, la casa comienza a dar vueltas donde se ven a todos los actores haciendo diferentes movimientos que muestran el paso de los días. Una belleza que sólo nos da el teatro.

Yo me quedé completamente enganchada con la historia, principalmente con SPOILER ALERT el final relativamente cambiado. Digo relativo porque no cambiaron el guión, o agregaron una escena, o quitaron algún elemento. Es la misma escena con una acción diferente: ella lo deja. Eliza se da valor a si misma y se da cuenta que ya ella es mejor que él y que puede conseguirse a cualquier hombre que la respete como se merece. Un súper mensaje que en esta época cambia lo que el musical fue.

Si son como yo, que creen que como no les gustó la película ya se quedarán dormidos, deberían darle la oportunidad a piezas clásicas a repetir la experiencia. A mí me encantó verlo en vivo, ya que me conectó más con la historia. Además, un clásico al año no hace daño. Nos recuerda el por qué son los musicales de ahora de esa manera. Cómo dicen por ahí, vamos entendiendo nuestro presente conociendo nuestra historia.

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